La escuela y las Malvinas

 

 

Desde la exaltación al silencio, las escuelas argentinas padecen hasta el día de hoy el trauma de la guerra de las Malvinas. Cada dos de abril, maestr@s y profesor@s se preguntan cuál es la lección que hay que dar sobre este fragmento tan doloroso de nuestro pasado reciente. No es casual. La historia de la educación está plagada de relatos sobre la función de la Institución-Escuela en la configuración elemental de los símbolos patrióticos necesarios para llevar adelante una contienda bélica.

 

Pensar críticamente la Guerra de Malvinas no implica negar los actos heroicos de muchos de los combatientes. Tampoco significa negar el carácter anticolonialista y antimperialista de la lucha por la recuperación de las islas. Adjudicar la responsabilidad de la guerra a la decisión de un general demente y beodo no aporta absolutamente nada a la comprensión del problema. Esta visión reduccionista le ha resultado útil durante muchos años al poder político para negar los reclamos de los veteranos de guerra. Cuando los ex-combatientes suelen manifestar “peleamos por la patria y nos encontramos con la indiferencia de la sociedad”, están apuntando al núcleo del malestar: una sociedad hipócrita que los mandó a pelear y después se desentendió del asunto como si no hubiera tenido ninguna responsabilidad.

 

Los jóvenes que fueron a pelear a Malvinas no fueron por lealtad a Galtieri, ni por favorecer la política de un gobierno de facto; fueron por la patria y el concepto de patria por el que ellos fueron a dar una vida, un brazo, una pierna o su cabeza, lo fabricó la escuela argentina con sus marchas y sus banderas.
Si el próximo dos de abril nos limitamos a realizar un acto donde se iza la bandera y se canta el himno continuaremos la tradición de sembrar el terreno para los jóvenes cadáveres del futuro. Es necesario construir colectivamente otro concepto de patria, o tal vez de matria, uno que se desvincule definitivamente de los intereses del poder político-económico-militar-religioso, un concepto de patria desde y para los trabajadores y el pueblo.

 

Federico Lorenz es uno de los más importantes investigadores sobre la historia reciente de nuestro país. Antes de la publicación de “Los zapatos de Carlito”, donde relata la vida de un grupo de trabajadores navales del Tigre en los años setenta, Lorenz estudió la cuestión de Malvinas.
A continuación publicamos el enlace a una entrevista que puede ayudarnos a reflexionar críticamente sobre la relación nunca neutra, ni inocente entre Malvinas, guerra y escuela.

 

Leer entrevista haciendo click aquí

 

Enlace a otras páginas de interés para empezar a hablar en serio de la guerra de las Malvinas en las escuelas:

 

 

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