Las cosas por su nombre

Recientemente han llegado hasta nuestro blog estas emotivas y contundentes palabras de Hugo Alvarez, Vicedirector del CPEM Nº69 “Carlos Fuentealba”.

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La historia reciente de la provincia de Neuquén, hace que el cinismo y la ignominia siempre tengan un lugar donde puedan respirar y sentirse a gusto. Aquí hubo represión permanente y mano dura; diálogo cero ante el reclamo y la protesta social. La muerte naturalizada y la corrupción en todos los niveles del Estado; así es como el gatillo fácil se presenta como el daño colateral del que se jacta toda la institución policial, con crímenes de toda clase en los que se ha prometido investigar hasta las últimas consecuencias. Le va a caer todo el peso de la ley habría dicho el gobernador saliente en relación con el policía Poblete, convencido de que el fusilamiento de nuestro compañero era su testimonio concreto y certero para su campaña presidencial. En este sentido, el asesinato de Carlos ha sido elocuente, traicionero y cobarde; un tiro en la cabeza sintetiza el desprecio por la vida que expresa la violencia estatal, costumbre de matar que viene desde hace mucho.
Por que había que despejar la ruta que nunca fue cortada; por que solo estábamos entorpeciendo la pasada de los turistas. Por que estábamos vulnerando el derecho a pasar un fin de semana santo; por que los derechos de unos terminan donde empiezan los de los demás dice un slogan popular, invisibilizando por estos tiempos el derecho a expresarnos, a trabajar y reclamar reparto de las riquezas que son públicas, que son de todos, que nos las roban unos pocos.
Como en muchos otros enclaves autoritarios en los cuales se ha criminalizado la protesta social, se ha incluido un ítem propio de esta democracia de agro-negocios: el asesinato público, ante la tolerancia y la complicidad de los poderes del Estado así como la corporación política compuesta por boludos, corruptos, asesinos y cómplices. Vivimos en una suerte de terrorismo sistemático y soterrado de baja intensidad en una sociedad donde la élite enriquecida navega en el ostentoso consumo y la risotada, mientras que amplios sectores de la sociedad se los sumerge en la pobreza, la exclusión social y el clientelismo estatal, mientras los medios de comunicación obsecuentes quieren hacernos creer que aquí no ha pasado nada.
En la Argentina desde hace un tiempo se viene confirmando que los conflictos sociales resurgen cuando sindicatos y laburantes advertimos que tenemos mejores chances de alcanzar nuestras justas reivindicaciones salariales, en tiempos en donde la correlación de fuerzas se está modificando, siendo el momento de recuperar posiciones y crear nuevos escenarios posibles y necesarios.
Esta sociedad moderna de estos tiempos ha instalado la idea de que las tragedias sociales como el asesinato de trabajadores y luchadores no se pueden evitar, lo hecho, hecho está y no se puede modificar; tragedias definitivas indecibles que tienen como protagonista a caminantes anónimos plebeyos. Desde aquí decimos, que el asesinato de nuestro compañero Fuentealba y la salvaje represión llevada a cabo por los grupos de tarea del Estado provincial debió evitarse. Era evitable; aunque nada puede modificar lo que ocurrió en Arroyito aquella mañana del 4 de abril en que las tizas se mancharon…
Hemos apelado a no tan viejas consignas, gritándolas bien fuerte para que no queden dudas de lo que pensamos, porque hemos perdido para siempre la paciencia, mostrando la cara, perdiendo el miedo a “tu patota” clientelar. Nos hemos adueñado del espacio público neuquino para siempre y desde allí te evocaremos compañero de la lucha “Carlos”. Y “Presente” será la respuesta. “Ahora” “y Siempre” gritaremos con dolor, bronca, enojo y calentura, como testimonio de que no soportamos que no “fusilen” ningún trabajador más producto del accionar de la barbarie de quienes nos gobiernan desde hace más de 40 años en esta provincia.
Ante todo una pregunta de rigor en este momento emotivo, necesario, urgente ¿Para que sirve la memoria en tiempos de tanta ignominia? ¿Cuánta memoria se hace presente los 4 de cada mes? en este colegio como en mucho otros de Neuquén y el país; trincheras de resistencias ante el poder, como lo pensaba Carlos. Mucha memoria, inmensas cantidades. Para no ser complacientes ni callar ante tanta injusticia, impunidad y múltiples pobrezas. Mucha memoria para encender espíritus rebeldes e inteligentes. Y también para cambiar las cosas en luchas dignas y lúcida pasión de no ceder más.
Dicho esto, hoy 4 de septiembre, gritemos con fuerza más que nunca…Carlos Fuentealba… ¡Presente! ¡¡¡Ahora y Siempre!!!

Hugo A. Álvarez
Vicedirector CPEM Nª 69 “Carlos Fuentealba” Neuquén capital

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